Bajo esta denominación se esconde todo un conjunto de intenciones, que posiblemente muchos de los lectores conozcan. Hasta ahora la mayoría de mis artículos se basaban en maximizar los beneficios. En realidad, es lo que aprendes en la facultad y cuando pasas a la empresa privada, sigue siendo el discurso principal, si no el único.Me atrevo a unir la responsabilidad individual con la social corporativa.

Pero atención,¡sorpresa! .La responsabilidad social no está reñida con la obtención de beneficios, ni mucho menos. Os propongo mirar más allá de maximizar el beneficio (aumentar ingresos y reducir costes).Sí, en efecto, es compatible.

Si queremos dejar una sociedad mejor, se impone una agitación de las conciencias y no sólo a la hora de ir a votar (en esto de votar los españoles estamos siendo los campeones).Eso no es suficiente, una pequeña rebelión echando una papeleta (o no echándola) cada cuatro años (ejem, últimamente la frecuencia de visita a las urnas ha cambiado),no cambia mucho.

Según la definición de Economistas sin Fronteras (http://ecosfron.org/), se entiende por responsabilidad Social Corporativa (RSC) como : “la forma de conducir los negocios que tiene en cuenta el impacto que todos los aspectos de sus actividades generan sobre sus clientes, empleados, accionistas, comunidades locales, medio ambiente y sobre la sociedad en general”.

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Por tanto, la pregunta es: ¿nuestra actividad de negocio, genera un impacto positivo sobre nuestro entorno? Y cómo consumidor: ¿qué exigimos a nuestros proveedores? ¿Tenemos un consumo responsable?

Aunque no lo creamos, disponemos de multitud de herramientas; desde el consumo responsable de energía, la utilización de embalajes y envases reciclables, el tratamiento de las basuras o desechos, respeto al medio ambiente, fomentar el consumo responsable, comercio justo, la inversión socialmente responsable, atención a colectivos desfavorecidos…

Por otro lado, intencionadamente involucro a los consumidores. Históricamente, los cambios en la sociedad no provienen de los poderes públicos, sino de la sociedad civil,  que por unas razones u otras, han ejercido una presión sobre las empresas y poderes públicos y se han logrado grandes avances.

Desde estas líneas os animo a reflexionar sobre el tema. Las personas interesadas pueden contactarme si quieren profundizar y participar en charlas que tienen lugar periódicamente.

PD.Felicito desde aquí a todas las organizaciones ecologistas, en particular a Greenpeace, personas anónimas y colectivos de cualquier clase, que han hecho posible la declaración de ilegal del Hotel “El Algarrobico” en Almería , en el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar y su posterior demolición (a estas alturas  no sé quién asumirá el coste, esa es otra).environment-1019749_640

Links de interés:

http://ecosfron.org/

http://spain.ashoka.org/

http://www.greenpeace.org/espana/es/

http://www.fiarebancaetica.coop/

Bibliografía de interés:

  • Dejar Huella. Ted Waddington. Ed Empresa activa
  • Cómo cambiar el mundo. David Bornstein. Ed Debate
  • Cambiar el mundo. Sylvain Darnil. Ed Aguilar.
  • Economistas aterrados. Europa al borde del abismo. Editorial Pasos Perdidos
  • Soy economista y pido disculpas. Florence Noiville. Ed Deusto
  • ¡Indignaos! Stéphane Hessel. Ed. Destino.