En un entorno de saturación de la oferta y con muchos sectores maduros,en un nivel de desarrollo alto, es necesario conocer a qué clientela nos enfocamos.

Cualquier negocio u organización debería conocer a qué mercado se dirige. Naturalmente, podemos optar sin más a lanzar nuestro producto o servicio de manera genérica, sin precisar. ¿Pero, y si profundizamos un poco más, no será mejor?

Normalmente, el público objetivo de nuestro negocio lo podemos clasificar por varios criterios: edad, sexo, lugar de residencia, situación familiar, ocupación, nivel socio económico (estudios, renta…), hábitos de compra…

Si hemos hecho esta pequeña reflexión, el siguiente paso sería intentar conocer las peculiaridades de mí público objetivo o mejor de mi clientela potencial y real, por ejemplo: nivel de gasto, frecuencia de visita o de compra, volumen de la compra, gustos (relacionados o no con mi negocio), necesidades (cubiertas y no cubiertas), aficiones…

A continuación, una vez identificada nuestra clientela potencial y real y sus características, podemos realizar acciones especialmente dirigidas a ella. Las acciones de marketing siempre son más efectivas cuanto mejor apuntamos y personalizamos.

Cualquier actividad en la que estemos comunicando, cualquiera, será siempre una acción de marketing. Y comunicar, comunicamos con todo aunque no queramos: desde la fachada del establecimiento, pasando por el uniforme de los colaboradores, sonrisa de los colaboradores, hasta el baño del establecimiento ( si hay acceso público, claro)

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Por ejemplo: un restaurante que pretenda enfocarse a familias con niños, debería preguntarse cuáles son las necesidades específicas de este público y si la competencia las está cubriendo  (áreas de juego, entretenimientos, horarios, precios, menús especiales, adaptación y entorno de las instalaciones…). Existe por cierto un restaurante con una gran “M” que lo ha identificado claramente.

Sirva este ejemplo como tantos otros. En España, en mi opinión, todavía quedan muchas oportunidades de negocio utilizando este razonamiento (más fácil la teoría que la práctica, lo sé).

A modo de ejemplo, los países que cuentan con mercados más maduros se observa una super-especialización y una atención mayor a ciertos colectivos  que necesitan y agradecen mayor atención.

Por ahí viene las siguiente pista para buscar una idea de negocio o perfeccionar la actual: la especialización y la atención a colectivos minoritarios.

Algunos ejemplos:

  • Por edad. Servicios enfocados al mercado infantil (no sólo el textil), a la edad de oro (echad un vistazo a la pirámide de edad actual y me contáis)
  • Por modo de vida. Hogares unifamiliares, familias con padres separados, vida sana…

Si os parece, en la próxima entrega profundizamos sobre ideas de negocio…

“Muchas cosas no nos atrevemos a emprenderlas, no porque sean difíciles en sí, sino que son difíciles porque no nos atrevemos a emprenderlas”