Se habla constantemente de la importancia del cliente: El cliente siempre tiene la razón, el cliente es el jefe, el cliente es lo primero, estamos al servicio del cliente…

¿Pero y qué hay de nuestro cliente interno? Es decir, el colaborador de la empresa. ¿En qué medida es considerado en la empresa y en la organización? ¿ Hasta qué punto es importante?

Respondiendo a esta pregunta, mi experiencia me dice que tanto la pequeña empresa como la gran empresa, públicamente reconocen que tienen en gran estima al colaborador, al cliente interno. Es más, normalmente el discurso siempre va a ser que: “es lo más importante”.Claro, no podía ser menos.

Bien,bien. Para saber hasta qué punto es considerado el colaborador, nada mejor que una pequeña auto evaluación.

Si queremos saber realmente si mi colaborador es mi primer cliente,propongo una pequeña lista de comprobación para los gerentes, directores, propietarios y cualquier interesado en general, naturalmente.Para los directamente implicados, mejor ser francos.No es exhaustivo, pero puede servir:

  • ¿Disponen nuestros colaboradores de los medios técnicos y humanos adecuados para desarrollar su trabajo?, ¿cómo son sus condiciones de trabajo?.
  • ¿Están remunerados de acuerdo al puesto y/o , su categoría profesional y/o su formación? (dada la respuesta esperada, mejor ser honestos y comparar con la media del sector)
  • ¿Disponen de una formación interna adecuada y mecanismos de mejora y/o aprendizaje?, ¿qué recursos se destinan a ello?.
  • Si la empresa es suficientemente grande, ¿existe un plan de carrera?, ¿plan humano? ¿cuáles son los criterios para los ascensos o promociones?.
  • ¿Existe una participación de los colaboradores en la gestión de la empresa?, ¿en qué medida? , ¿participan en los resultados?, ¿son los criterios claros?.
  • ¿Cómo ha sido la entrada en la empresa y mejor aún, cómo han sido las salidas de los colaboradores, si han ocurrido?.Aquí recomiendo prudencia.
  • La rotación que haya podido haber, ¿a qué causas obedece?, ¿conocemos los datos?,  ¿y el absentismo?.
  • ¿Se preocupa la dirección del clima laboral?, ¿de la conciliación vida personal y laboral?.
  • ¿Saben nuestros colaboradores lo que se espera de ellos?, ¿ lo verificamos?, ¿lo evaluamos?, ¿lo confirmamos?, ¿existe reconocimiento?.

La lista podría ser más larga pero lo dejamos ahí.

 

Finalmente, aquí viene al dedillo la frasecilla: “Obras son amores y no buenas razones”.

Además, si tuviera que examinar los momentos en los cuales se pone en evidencia como se tiene en cuenta al colaborador, podría enumerar:

  • Antes de entrar en la empresa.En la misma entrevista de selección y durante el proceso de selección (puntualidad, tipo de entrevista, lugar, trato, respeto, confidencialidad, cortesía, transparencia, franqueza)
  • En la empresa misma. Podemos ir a la lista previa y además añadiría momentos de conflictos de intereses.
  • En la despedida. Ya es quizás demasiado tarde y obtener información de terceros es delicado. A pesar de ello, me parece muy importante el talante en estas situaciones.

Ya me contáis los resultados e impresiones.

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“El regalo más grande es dar una parte de ti mismo”

Ralph Waldo Emerson. Escritor norteamericano.(Boston, EEUU, 1803-Concord, EEUU 1882)